La música cambió la vida de miles de niños y niñas

Sonidos de la Tierra cuenta con casi 1.500 chicos y chicas, de 60 orquestas juveniles de todo el Paraguay. “Cuando la música pasa por el corazón de los niños y brota de sus manos, sus dedos y sus bocas, en su entorno la tierra se hace sinfonía y el pueblo se hace comunidad. Estos jóvenes nos enseñan que otro Paraguay es posible”, dice el músico y director de orquesta Luis Szarán.

Blas Acosta, uno de los integrantes de Sonidos de la Tierra, afirmó que la música le cambió la vida. “Esto no es fácil. Hay que tener constancia y disciplina. Pero a mí me cambió la vida. Yo era tímido, retraído, no sabía qué hacer con mi destino. La música me cambió la vida”, relata. Actualmente, forma parte de la Orquesta Gigante de Arpas de Sonidos de la Tierra y estuvo en el concierto que conquistó el récord Guinness, en Asunción.

Por su parte, Carlos Matto, de 15 años y oriundo de Acahay, también asegura que la experiencia cambió el rumbo de su existencia. “Si no fuera por la música, no sé qué sería hoy de mí. Hubiera sido un joven campesino más. Yo formé el grupo de arpistas en Acahay, nunca antes había tocado un instrumento musical, pero me enganché enseguida. Ahora soy parte de una gran orquesta y hasta ganamos el récord Guinnes”, cuenta.

(Última Hora, Andrés Colmán Gutiérrez – 9 de febrero de 2014).

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