Hija de paraguayo gana un prestigioso premio literario

El cuento ganador de Vero se llama “El ladrón de sombras” y es el quinto libro que lanza esta joven escritora. “Después de un viaje que hicimos a Foz de Iguazú, en el 2007, ella le empezó a contar a un escritor amigo de la familia, Alver Metalli, sobre lo asombrada que estaba de ver tanta naturaleza y la presencia de los animales. Pero le contaba con detalles tan precisos, que entonces Metalli le dijo que escriba eso. Fue así que empezó a escribir”, relata a La Nación, Gustavo Cantero, su padre, un médico paraguayo que vive desde 1987 en Argentina.

Vero es trilliza, y nació -junto a sus hermanos Francisco y Lucía- con problemas por una mala praxis a su madre, Cecilia, durante el nacimiento. “Verónica y Francisco tuvieron una especie de derrame cerebral que les afectó la motricidad. Los tres tienen una discapacidad motora, pero a Lucía prácticamente no se le nota. Vero y Francisco están, por esta razón, en sillas de ruedas, luchando cada día”, comenta Gustavo.

Según el orgulloso papá, la vida no es fácil para la gente con discapacidad, porque afecta el desarrollo de la cotidianidad, además de implicar mucho dolor en el proceso, sin dejar de mencionar la cuestión económica, ya que todo implica gastos muy importantes.

El año pasado, el poeta italiano Davine Rondoni visitó a la familia de Vero, interesado justamente en su historia, para entonces, la niña ya era conocida por sus escritos y en ciertos círculos literarios ya se hablaba de sus obras. Rondoni consiguió traducir todo el libro y nos dio gratis la traducción, después nos preguntó si queríamos publicarlo en Italia. Le dijimos que no había problemas y poco tiempo después nos enteramos de que su libro fue nominado para este certamen.

El premio está inspirado en la escritora italiana Elsa Morante (1912-1985) y se centra, generalmente, en producciones literarias que tengan que ver con temáticas sociales y políticas juveniles. “El ladrón de sombras” de Vero, trata sobre la vida de un joven estudiante que tiene problemas económicos y que se ve obligado a robar sombras, para poder pagar sus estudios.

La obra, que fue leída por unos 800 niños que también votaron como parte del proceso selectivo -la otra parte de la votación queda a cargo de un jurado científico, presidido por la escritora italiana Dacia Maraini- compitió con “El nombre de Dios es misericordia” de Andrea Tornielli y “El brazalete” de Lia Levi, ambos italianos.

(La Nación – 1 de junio de 2016).

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